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Ministra Carolina Schmidt: “Alemania ha prestado un gran servicio al mundo“

Carolina Schmidt, Ministra de Medio Ambiente, aquí en el estudio parlamentario de Deutsche Welle TV en Berlín, preparándose para una entrevista televisiva, tras intensa agenda en el Diálogo de Petersberg sobre el clima.

Berlín, 24 de mayo 2019. Durante su visita a Berlín para participar en el Diálogo de Petersberg sobre cambio climático, foro preparatorio a la conferencia de las Naciones Unidas COP25 en Santiago de diciembre, la Ministra de Medio Ambiente Carolina Schmidt dio varias entrevistas a medios de prensa alemanes. La entrevista de la Ministra al diario económico "Handelsblatt" en su versión  completa se puede leer aquí:

"La Ministra del Medio Ambiente de Chile estuvo en Alemania para preparar la próxima conferencia sobre el cambio climático. Se muestra comprensiva con la política climática de Alemania." 
 
Por Silke Kersting, corresponsal en Berlín

Carolina Schmidt, nacida en el 1967, es Ministra del Medio Ambiente desde 2018 en el segundo gabinete de Sebastián Piñera. En su primer período de gobierno (2010 a 2014) la política independiente fue Ministra Directora el Servicio Nacional de la Mujer, luego fue Ministra de Educación. En 2014 volvió a trabajar en el sector privado y vivió un año en 2015 junto a su familia en Barcelona.

Después de su regreso asumió en julio de 2017 la dirección del grupo de comunicaciones Copesa. Con la nueva presidencia de Piñera (2018) cambió nuevamente al sector público. En marzo del 2019, se dejó filmar tomando una ducha para una campaña del Ministerio en la lucha contra la escasez del agua, agudizada por el cambio climático. Ello debería motivar a la ciudadanía a no ducharse por más de tres minutos para ahorrar agua. Alemania ya lleva varios años cooperando con Chile en el ámbito de la energía. Recientemente en abril el Ministro Federal de Economía Peter Altmaier anunció la intensificación de la cooperación con el país latinoamericano en los ámbitos de energías renovables y de eficiencia energética. 

En Chile, se fomenta la salida del carbón. En total, las 28 centrales de carbón aún operativas, tienen una edad promedio de doce años. Las empresas energéticas ya firmaron un acuerdo voluntario que determina, que primero no se vayan a construir nuevas centrales de carbón y que segundo las empresas comiencen con los preparativos necesarios para cerrar las centrales. Actualmente el gobierno y las empresas llevan a cabo conversaciones para desarrollar escenarios para la salida. El precio de la salida lo pagan las empresas.  

A diferencia de lo que uno podría suponer por el apellido, la chilena no habla alemán. Sus antecesores provienen de Alemania, comenta en la Embajada de Chile en Berlín.

¿Sra. Schmidt, Ud. estuvo recién participando en el Diálogo Climático de Petersberg en Berlín y se reunió con la Ministra Federal del Medio Ambiente y con la Canciller Federal. Angela Merkel antes tenía la fama de ser una Canciller dedicada al tema del clima – hoy en día el Gobierno Federal tiene dificultades para tratar el tema de la protección del clima. ¿Ud. también lo ve así? 

No. Alemania ha prestado un gran servicio al mundo, ya que se ha promocionado las energías renovables de tal forma, que pueden hacer frente a la competencia con petróleo, gas y carbón. Hay que mostrarse comprensiva. Alemania es un país grande. Y la transformación, que deben enfrentar las economías nacionales, es compleja. Vamos a necesitar muchas innovaciones tecnológicas aún para ser climáticamente neutrales hasta 2050.

¿Y esto es factible?

Tenemos que alcanzarlo. Nuestro estilo actual de vida y de economía va más allá de los límites de nuestro planeta. Estamos en un punto muy decisivo. Científicos han calculado, que el mundo ya se calentado un grado. No queda mucho tiempo entonces. Tenemos que actuar rápidamente, si queremos limitar el calentamiento global en 1,5 grados en comparación con los niveles preindustriales. Cuánto más esperemos, más difícil será frenar el cambio climático, y los costos serán cada vez más altos.  

¿El encuentro en Berlín fue un éxito? El Diálogo Climático de Petersberg siempre es una buena oportunidad para conversar en círculos pequeños con tranquilidad y confianza. Sirve para preparar la próxima conferencia sobre el cambio climático, sin su ajetreo habitual.  

¿En qué han quedado?

En los últimos años hemos negociado la Convención Climática de París, lo que fue importante y nos mantiene aún muy ocupados hasta la próxima conferencia, que se llevará a cabo en Chile. Pero también es importante, que ahora ya entramos en acción. Y que la comunidad de Estados aumente sus ambiciones. La gente ya está harta, si solamente estamos conversando, sin obtener resultados concretos.

En Alemania, pero también en muchos países más, la gente joven sale a la calle a favor de más protección climática. ¿Cuál es la situación en Chile? 

Exactamente igual. Es un movimiento global. También en Chile sobre todo la gente joven exige, que la política haga más contra el calentamiento global.  

¿Y ustedes lo hacen?

La transformación de las sociedades no es tan fácil, no se debe olvidar. El respaldo de la gente es muy importante, sobre todo porque tenemos que ser más ambiciosos todavía.  

Y la gente que en Chile va a la calle, ¿está preparada a que su estilo de vida posiblemente cambiará significativamente?

Sí, sobre todo la gente joven lo sabe y lo acepta. Lo tiene muy claro, que al final serán ellos que sufrirán un calentamiento global incontrolado.

Chile está organizando la próxima cumbre del clima, la COP 25. ¿Cuáles son sus metas?

Tenemos que encontrar un consenso de tal manera, que todos los países sean más ambiciosos. Y hay que concluir el libro de reglas.  

¿Qué significa esto en concreto?

En la próxima conferencia climática en diciembre en Santiago de Chile antes que nada tenemos que reflexionar sobre dos cosas. Primero, cómo podemos contar las emisiones en todos los lugares del mundo uniformemente y segundo, cómo alcanzamos, que la comunidad de Estados aumente sus ambiciones.  

¿Chile sirve como una especie de referencia para Latinoamérica?

Somos un país pequeño, pero tenemos el compromiso de impulsar un desarrollo sostenible. Hace diez años teníamos solamente una participación baja de las energías renovables en nuestra matriz energética, en 2013 fueron 33 por ciento y en 2018 ya hemos llegado a 48 por ciento de energía limpia. Fomentamos la salida del carbón, aunque nuestras centrales ni siquiera son tan viejas. A propósito, tenemos – parecido al caso de Alemania – una mesa de trabajo de descarbonización. Y apostamos por la electromovilidad. Hasta el 2040, el transporte público urbano deberá funcionar exclusivamente de forma eléctrica – es el instrumento más esencial en el marco del transporte.  

¿Qué le indujo a Chile el cambio de orientación?

En 2004, Argentina debido a sus propias necesidades nos cerró la llave del gas, lo que fue uno de los impulsos esenciales para la transición energética. Y también para hacernos más independientes de energía importada.  

¿Chile ya está sufriendo hoy el cambio climático?

Las alteraciones climáticas están aumentando y cada vez son más severas. Pero independientemente de ello: Tenemos problemas grandes de contaminación del aire, que cada vez causan más costos de salud. Debido a la ubicación entre dos cordilleras hay poco movimiento de aire. También por eso estamos fomentando la electromovilidad. No queda duda: También nosotros tenemos que movernos más rápido. 

Aquí el gobierno discute un precio del CO2. ¿Cómo es en Chile?

Desde el 2014, Chile está recaudando un denominado impuesto verde, el que tienen que pagar todas las empresas con una emisión especialmente alta de CO2, pero también de óxido de nitrógeno y de partículas finas. Más allá de esto, un comercio de emisiones, el que estamos debatiendo en Latinoamérica, podría ser un instrumento razonable a nivel global.

Más: También la Canciller está buscando soluciones de cómo Alemania podría hacer economía sin generar emisiones de carbono. Merkel anunció que quería revisar en el comité interministerial para el cambio climático, cómo se podría establecer en Alemania una neutralidad climática hasta 2050.

Entrevista de Handelsblatt en oríginal